Universidad Insurgentes

Se supone que el eslogan publicitario de cualquier institución pública o privada busca despertar la atención del público a quien va dirigido; más aún, en el mundo de hoy, donde hemos quedado sumergidos en la mercantilización y donde toda relación entre el ser humano y su entorno pareciera requerir una transacción costo-beneficio, lo que se suele explicar con “leyes” muy simples y dibujitos “perfectos” y “racionales”. Pareciera, pues, que la “Red de Universidades Anáhuac” que se nos anuncia con sonrisas, ojos azules y cabellos rubios en el cine antes de un ansiado filme es más capaz que la universidad de los “porros” y las “huelgas” por la simple imagen, a la que precisamente el séptimo arte acostumbró al mundo entero desde finales del siglo XIX por encima de otras artes, como la música. ¡Ay del que se la crea! La realidad es más compleja. Como decía Fray Servando Teresa de Mier, “entre los hombres no se necesitan sino farsas, pues todo es una comedia”.

Me he topado más de una vez en menos de una semana con los anuncios de una tal Universidad Insurgentes en Internet y en la calle, que como publicidad son naturalmente atractivos para la ignorancia y hasta risibles en dos sentidos: para el ignorante, es risible que Juana de Arco (quién sabe quién era, creo que hay una película sobre eso…) hubiera estudiado ahí, así, por la mera simpleza de la hilaridad y sin pensarlo a fondo; para el no ignorante, es risible una frase como “Si el César hubiera estudiado en Universidad Insurgentes, habría conquistado América y hoy todos hablaríamos italiano”. Naturalmente, Universidad Insurgentes busca al primer tipo de gente, no al segundo. Es fácil saber por qué.

Porque césares hubo alrededor de 79, entre oficiales y no oficiales, entre los que gobernaban solos o con sus hermanos o hijos; el número varía según la historiografía, pero el caso es que no hubo solo uno. Era un título adoptado por los emperadores romanos desde Augusto, el primero de ellos, para reivindicar la gloria de su padre adoptivo, Julio César, dictador y cónsul de la República y el más grande romano que se había conocido en la Antigüedad.

Porque los romanos fueron una civilización que se extendía por la península itálica y la mitad de la Europa moderna, desde Bretaña hasta los albores de la actual Turquía europea y parte de África y Asia. Sí. En la península itálica, primordialmente, como dije, pero no hablaban italiano. El italiano todavía no se inventaba. Hablaban una cosa que se llamaba latín. Estoy seguro que en Universidad Insurgentes saben eso. Seguro se les chispoteó, infalibles como son, aunque me queda la duda de por qué “el César” hubiera conquistado América… De hecho, el que la “descubrió” (para Occidente, puesto que la descubrieron nuestros antepasados hace unos 12,000 años), sí era italiano, Colón, pero, curiosamente, no hablamos su idioma. En fin.

Entre los demás eslóganes, amenos sin duda, está uno que hace referencia a Juana de Arco quien, si hubiera estudiado en Universidad Insurgentes, “habría dicho que las voces en su mente eran Tweets”. Otro sugiere que si Romeo y Julieta hubieran estudiado en Universidad Insurgentes, “en lugar de cartas habrían utilizado las Redes Sociales”. Ambas frases son imbéciles, pero hacen referencia a los dioses del siglo XXI que, al parecer, son Twitter y Facebook, y ya no la sensibilidad interior del ser humano, como la de Juana de Arco, delirante o no, o las cartas de amor escritas a mano, como las que supuestamente se enviaban Romeo y Julieta.

Lo peor es que tampoco entiendo qué tienen que ver las “redes sociales”, con todo su poder, con la Universidad Insurgentes. Sí, se difunde por ahí, es un buen medio para hacerlo, ¿y? ¿Por qué no mejor decir “Si Juana de Arco hubiera estudiado en Universidad Insurgentes, hubiera obtenido una opción para el futuro y hubiera evitado que la quemaran en la hoguera”? ¿Por qué esta deificación del Twitter y el Facebook, que no sólo está en  estos anuncios sino por doquier en televisión, radio, cine o lo que sea? Son útiles, sí, para muchas cosas, pero no “tiran dictaduras”, como muchos creen. Y vuelvo al principio. La realidad es más compleja. En fin.

Y por poco se me olvida. Si, como dice otra frase que denota de nueva cuenta la divinización de este tipo de pensamiento “racional”, Platón hubiera “dejado la filosofía por el marketing”, ni siquiera habría Universidad Insurgentes, dado que no existirían las universidades, y si yo hubiera estudiado en Universidad Insurgentes, no estaría escribiendo aquí. Aunque igual y me contratan para hacer sus eslóganes…

Coditos con atún

Recomiendo ampliamente la lectura del artículo (es pequeño, no se asusten) titulado “Ebrard”, en el Reforma de esta semana (19 de julio), en la pluma de Federico Reyes Heroles. No hay que estar de acuerdo. Sólo léase.

Rainer Matos

21 de julio de 2011.

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